CALLE MELANCOLÍA DE ESAS TARDES DE CINE Y ENCUENTROS CERCANOS (VIDEO)

 

Por Oscar A. Medina

 

“…Si estrenaban Cleopatra y pedían el carnet, yo iba con corbata y pomada que cura el acné… Hasta que aquella bici de mi niñez se fue quedando sin frenos y en la peli que pusieron después nunca ganaban los buenos…” Joaquín Sabina.

 

Existen temas que son absolutamente deliciosos, por supuesto uno de ellos es el cine, en mucho porque cuando uno es joven (ya llovió) ir a una sala cinematográfica era el pretexto (como si hiciera falta) para ir con una mujer y por supuesto andar de románticos en la penumbra en medio de palomitas de maíz y helados.

Sé que hay muchas damas que dicen que eso de los arrumacos en el cine no va con ellas, pero vieran es tan rico… De esas tardes recuerdo por ejemplo que en el Cine Latino que ya no existe, vi (por decirlo de alguna manera) 8 veces “Imagina”, la vida de John Lennon, pero sólo hasta la sexta me entere que se trataba de un documental.

 

fiel lectora
Fiel lectora, se declara entusiasmada con eso de “hacer cositas” en el cine, así que sin más pretexto se dice lista para ir a un “cuatro letras” y portarse mal… Muy mal

 

Por supuesto, soy de los que saben que nada más bello que ver el sujetador de una mujer con el fondo rojo, mientras en la pantalla se proyectaa “The Door´s” de Oliver Stone y en las bocinas del Reforma se escuchaba “Nena enciende mi fuego”.

Cuando se tienen menos de 18 años no existe nada que sea tan perfecto como esa mezcla de besos, manos inquietas, piel de gallina y cintas clásicas.

Haciendo memoria (es lo rico de ser viejo) hay películas que fueron importantes en mi vida, en mucho, por la música, los diálogos, las protagonistas, pero sobre todo por la mujer con la que la vi (o no la vi, para ser sinceros).

Por ejemplo, hace años tuve de novia (creo en mucho fue por el mero interés de tener una pareja extranjera) que era francesa, Mmmm que delicia de mujer, su piel blanca, sus líneas pronunciadamente curvas, pero sobre todo, ese gusto (dos, bueno tres gusto), el primero por quitarse la ropa, el segundo por ir al mirador de la Torre Latino con una botella de vino y esperar a que temblara (nunca sucedió) y por último el gusto por el cine francés.

Con ella las tardes eran de besos y caricias sobre la ropa, debajo de ella (de la ropa) mientras estábamos en nuestras butacas del Cine París, en Reforma, fueron los días de “Betty Blue”, “Un hombre y una mujer”, “Un hombre y una Mujer 20 años Después” y del “Marinero 512”.

Sin embargo, un día ella (la muy mendiga) decidió regresar a la “Ciudad Luz” para estudiar modas y se fue sin despedirse… Resultado, por mucho tiempo no pude ver cintas francesas.

Obvio soy de la generación que vivió las primeras Muestras Internacionales de Cine y eran tardes de cigarros, besos y toqueteos en la Cineteca Nacional, con una niña de cintura diminuta y faldas largas, con ella… O sea su mano en mi pierna y las mías en sus senos, recuerdo con especial cariño “El Amor es un Perro Infernal”.

Más atrás, de la época de la secundaria (si señor desde peque era un lujurioso) existió una novia que su Mamá tenía un puesto de dulces frente al Cine Cosmos, cerca del Metro Normal, lo que son las cosas, en esos días los besos y caricias se aderezaban con paletas, pepitas y tamarindos.

El Cosmos era un cine con un amplio segundo piso, donde unas manos inquietas como las mías, recorrían durante los cortos, esa ruta deliciosa del placer que nacía en la rodilla de ella y terminaba en el cierre de su pantalón.

 

 

Pero la modernidad no perdona y ahora donde estaban los cines Rosas Priego, hay un restaurante de cadena abandonado, pero en ese lugar me enamore (literal) de Linn May, cuando la vi, desnuda mojando su cuerpo en una pileta, en la cinta “La Vecindad 2” en un día de pinta en la que las clases eran sustituidas por la pornografía nacional.

Obvio, como todo buen estudiante, traté de aprender inglés, en el CUC, pero quien puede dedicarle tiempo al idioma de la “Dama de Hierro”, cuando se tiene un Cine de Arte, donde me impactó el cuerpo flaco y firme de Rosie Pérez, en “Perdita Durango” o esos días donde el acto de “estirar la patas” me llevó a besar a una niña de nariz graciosa en el Cine Arte del Chopo, al tiempo que escuchaba a Eric Clampton en la cinta “Rush”.

En el Cine Opera, con una chica que no sé porque esperaba la oscuridad para sentarse en mis piernas (pero si había muchos lugares disponibles) vi “Corazón Salvaje” con Nicolas Cage (nada que ver con el cursi actor en que después se convirtió) y Laura Deen, una versión erótica y violenta del mago de Oz, aderezada con una música fuerte y agresiva.

Como todo buen “Indiana Jones” de los cines mexicanos, un día entré cuando era una misión imposible al Cinema Río para ver “La Otra Virginidad” con Leticia “piernas hermosas” Calderón y en el Cine Alameda, me enamoré de una mujer “ojos de caleidoscopio” y blusa blanca de cuello de tortuga, mientras disfrutábamos de “Rojo Amanecer”.

Como sea, sé que ahora lo que se rifa son las multi-salas, pequeñas, cómodas y dicen que limpias, donde no hay espacio para los arrumacos, sin embargo, una buena tarea para este fin de semana sería ir a un cine, no ver la película y mejor darle gusto al cuerpo.

Una de mis mejores anécdotas es cuando dos amigas (dos) me pidieron que las llevara a un cine porno, ellas querían el Cinema Río, pero les explique que a mí me golpeaban y a ellas las violaban, así que decidimos ir al Luis Buñuel, en la Zona Rosa, muy dueños de la situación llegamos, pagamos y nos metimos, pero en cuanto apagaron la luz, empezaron sutiles comentarios de “presta”, “comparte” y el clásico “¿Cuánto?” así que yo muerto de risa y ellas todas apenadas tuvimos que dejar la sala, chin por nosotros era un clásico del cine porno brasileño “Las ninfas satánicas” una historia erótica y de dos chicas fantasmas que murieron en una carretera y ahora ellas asesinaban a hombres, previo sexo en trío con todas las perversiones del caso.

Hasta aquí alcanzaron 4 reales, ya saben que para ponerse en contacto con célebre columnista (o sea yo) queda http://callemelancoliatgo.wordpress.com

Que la cosa es más seria, más amigable, más íntima, más de cuate, de una necesidad poderosa de un conteo mutuo (de dos) de las pecas de la espalda queda mi correo electrónico medinaarturo@gmail.com

Como todo buen comunicador (si ajá) también me encuentran en las redes sociales @kolia25 en twitter y en http://www.facebook.com/kolia25.

Hasta la próxima

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