QUITAR ESTIGMAS SOBRE EL ABORTO FUNDAMENTAL PARA INTERRUPCIONES EMBARAZOS SIN VIOLENCIA

Por Anadshieli Morales
Vía Agencia Notiese

Con motivo de la campaña “He For She” de ONU Mujeres, la Universidad Nacional Autónoma de México, organizó el Foro Aborto en la experiencia de las mujeres, para visibilizar nuevas investigaciones sobre el tema de interrupción del embarazo (ILE) y el debate que aún permea en torno al tema.

Diversas académicas dieron voz a aquellas mujeres con las que han trabajado para dar cuenta de que abortar no es malo, al contrario, habla de un contexto feminista, de toma de decisiones y de un posicionamiento político constante.

Uno de los temas planteados en la primera mesa de ponencias fue el de aborto como un tema de salud pública, puesto que no solo se habla del cuerpo físico de las mujeres, sino de las situaciones sociales que rodean el mismo.

Dicha posición plantea que el Estado garantice las condiciones necesarias para interrupciones de embarazos legales, seguras y gratuitas como un derecho humano, así como una educación sexual libre de estigmas ya que el “[…]aborto tiene peso de exaltación de maternidad, prejuicios sociales, maltrato médico y procedimientos clandestinos, costosos, insalubres, crueles y devastadores” que aumentan las muertes maternas y la violación al derecho a la salud de las mujeres, expresó Lucía Melgar del Instituto Tecnológico Autónomo de México.

Estudio

Por su parte, María Elena Collado, de la organización civil Ipas México, mostró las barreras que enfrentan las mujeres al solicitar el servicio de interrupción del embarazo a través de un estudio realizado a 50 mujeres, 25 de servicios privados y 25 de públicos.

Este reveló que el estigma es una constante en las mujeres, primero al considerar el aborto como una justificación para sí mismas pero no para las mujeres a su alrededor o bien, las que van por su segundo, tercer o cuarto aborto, etiquetándolas como “yo fui responsable y tuve que abortar y no como ellas que los están matando”.

En segundo lugar, señaló Collado, los imaginarios en torno al espacio en donde serán atendidas refleja un estigma que si las mujeres no tienen la información correcta pueden creerlo y no llevar a cabo la interrupción, situación que favorece a los grupos religiosos y provida que están presentes en las clínicas y el gobierno no hace nada al respecto.

Algunos de los imaginarios que expresan las mujeres sobre los servicios son el maltrato, la falta de higiene, que las intervenciones que les realizan las volverán estériles, entre otros que las confunden.

A lo anterior, se suman los 18 testimonios de personal médico que realizan interrupciones legales.

Algunos de los médicos expresaron su enojo y violencia cuando atienden a mujeres con más de un aborto, estigmatizándolas de ignorantes, irresponsables y “con ganas de darle unas cachetadas”, sin pensar en los contextos que enfrenta cada mujer y convirtiendo el derecho a la anticoncepción en un castigo al imponer algún método.

En un contexto médico, el estudio reveló que entre el personal de salud se descalifica la labor para el médico o médica que decide realizar servicios de interrupción de embarazo al considerarse incapaz de “salvar vidas” y realizar otros procedimientos más nobles y con menos carga social.

No obstante, esta estigmatización, aparte de sufrirla en el servicio de salud, también tiene un contexto familiar violento, pues es preferible vender tamales a realizar abortos, según lo referido por un médico que hablaba de la perspectiva de su madre.

Pese a que el tema tiene diversas aristas con las cuales mirarse, es de suma importancia reconocer las acciones positivas que engloban la interrupción del embarazo para disminuir el estigma tanto en mujeres como en los servicios de salud, advirtieron las panelistas.

Algunas acciones, comentaron, es hacer del conocimiento de las mujeres la existencia de buena infraestructura para ILE, hablar con el personal de salud sobre realizar el aborto como una profesión médica y no como jueces, usando el eslogan de “Soy médico no juez”, así como expresarle a las y los médicos que han realizado un servicio en favor de ellas, pues el estudio reveló que hacerles saber que hicieron un buen servicio podría valerse de ello para seguir fomentando el derecho a decidir.

Sin duda, el camino para mirar el aborto como un derecho de las mujeres romperá la culpa y este se verá como un proceso de autonomía, según lo expresó Olivia Ortíz de Acompañamiento Después de un Aborto Seguro (ADAS).

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